Creo que soy una de esas personas que no puede vivir sin sus «Hobbits» sin tener nada en mente, ni nada que hacer cuando está viendo una peli en la tele.
El punto, el crochet, fueron mis primeras aficiones que aprendí gracias a los vídeos de Youtube y a unos patrones explicados de maravilla. Luego me apunté a clases de costura. La resina llegó a mi vida sin avisar.
Cuando a mi marido le diagnosticaron Mieloma múltiple y empezamos con la «guerra» y los ingresos en el hospital, no era capaz de concentrarme, seguir un patrón y relajarme y concentrarme con el tejido como hacía antes así que de repente me ví haciendo productos de resina.
Trabajar la resina es algo complicado, la temperatura, la humedad, la forma de removerla… me pasé un verano y un otoño dándolo todo, remover mezclar colores, era mi pasión, hasta que me vi rodeadada de mil piezas de resina a las que no podía dar salida así que decidí dejar de producir más. Ahora mismo lo echo de menos, pero bueno, soy consciente de que la materia prima es cara y sobre todo que no tengo donde meter el resultado.
Pues… mi última andadura en esto de los «Hobbits» ha sido apuntarme a clases de Patchwork 🥳La verdad es que solo llevo un par de clases y han sido maravillosas, salí de allí «supermegachachirelajadada».
Además la profe me mandó tareas para casa así que estoy contenta, y cualquiera diría que no tengo que hacer porque tengo cosas empezadas de punto y crochet pero me da igual, yo feliz igual que una perdiz.
Estos momentos hacen que vuelva a vivir, que me olvide de los dolores y de mis limitaciones por culpa de estos, así que me da igual todo, todito todo
Chaooooo.
Be happy 💜
